FCEA fortalece la docencia en cárceles

 

Desde un tiempo a esta parte la Universidad de la República (Udelar) cuenta con estudiantes en situación de privación de libertad y la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (FCEA) no ha sido ajena a este proceso.

Durante el 2018 y principios del 2019 se trazaron estrategias que permitieron contar con la participación de docentes en las Unidades del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) acompañando la formación de estudiantes.

En esta nota se recogen testimonios de actores de FCEA que, entre otros, han formado parte de esta construcción de institucionalidad.

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Jorge Xavier - Decano de FCEA

- ¿Qué hace la FCEA en cárceles?

Tenemos la satisfacción de ser pioneros en las actividades de enseñanza en cárceles. Además de ser un mandato de nuestra Ley Orgánica, forma parte de la imprescindible democratización en el acceso a la enseñanza universitaria, en particular en contextos críticos como lo es el de la población privada de libertad. Fundamentalmente ofrecemos actividades de enseñanza de grado y de la Tecnicatura en Administración. "Toda persona tiene derecho a la educación", reza la Declaración Universal de los Derechos Humanos (art. 26).

- ¿Por qué es importante?

Es una actividad trascendente, que hace a la contribución con la construcción de ciudadanía. En Uruguay la población carcelaria alcanza aproximadamente a 10.000 personas, en su amplísima mayoría provenientes de contextos críticos, a lo que debe sumarse su entorno familiar, y a los diferentes actores involucrados con esta problemática, que muchas veces conviven en barrios y asentamientos. Son ciudadanos que por diferentes razones, están en reclusión y, por tanto, tienen prohibida su movilidad como parte de su pena, y que deben reinsertarse a la vida en sociedad una vez cumplida la sanción. ¿Qué alternativas existen, mejores a la de promover su educación, formación y desarrollo de habilidades y capacidades para el mundo del trabajo y la vida en sociedad? A eso estamos abocados, contribuyendo a la humanización y mejora de las condiciones de reclusión.

- ¿Cuáles son las perspectivas a futuro?

Hablar de perspectivas a futuro supone buscar mecanismos que nos permitan superar las ineficiencias que en general identificamos para hacer un uso más coordinado y con mejores resultados de los diferentes recursos involucrados. En términos generales, debemos promover -y lo estamos haciendo- una mejor coordinación con actores externos e internos. El reciente convenio de la Universidad de la República (Udelar) con el Comisionado Parlamentario para el Sistema Carcelario y el acuerdo por la donación de equipos con Plan Ceibal para el desarrollo de aplicaciones que faciliten el proceso de enseñanza-aprendizaje en cárceles son buenos ejemplos de los esfuerzos.

Analía Rivero - Coordinadora de la Unidad de Extensión y Relacionamiento con el Medio (UERM) y delegada del Consejo para llevar a cabo las políticas de estudiantes privados de libertad en la facultad

- ¿Cómo surgen las actividades de FCEA en cárceles?

A comienzos de 2017 recibimos la primer solicitud de inscripción de una personas interesada en estudiar una de las carreras de la FCEA desde la Unidad Nro. 4 del INR (ex Comcar). Esta situación fue de total sorpresa para la institución por lo que el estudiante con lo único que pudo contar fue con que se le tomaran las pruebas de las materias que pesaba rendir y nada más. En el segundo semestre de ese mismo año se inscribieron dos nuevos estudiantes, esta vez desde la Unidad Nro. 6 Punta de Rieles. Al igual que en el caso anterior se les tomaron las pruebas.

En el proceso se toma conciencia de la necesidad de generar una institucionalidad que regule las actividades de los estudiantes que se encuentran cursando desde la privación de libertad ambulatoria y se crea por parte del Consejo de la FCEA la Comisión Cogobernada para la Inserción de Estudiantes Privados de Libertad. Asimismo, la Unidad de Extensión y Relacionamiento con el Medio asume la coordinación de todas las actividades realizadas por el servicio en cárceles, dada su experiencia de trabajo en este ámbito a través de distintos proyectos de extensión a lo largo del tiempo, tanto en Montevideo como en el interior del país.

Hoy son 18 las personas que estudian en esta condición, y 13 los docentes de 6 Unidades Curriculares que se encuentran asistiendo a dictar clases.

- ¿Cómo es la gestión de las actividades de FCEA en cárceles?

Es una actividad sumamente compleja, no solo por el volumen de estudiantes, sino que también por el número de cárceles. Al día de hoy tenemos estudiantes en las Unidades Nro. 1, 3, 4, 5, 6, 7 y 10, que están recibiendo atención constante y uno en Florida con el que no hemos podido establecer un contacto fluido al que sí le enviamos materiales. Lo anterior implica coordinaciones con los gestores educativos de cada Unidad Curricular y también con el Programa de Educación y Cultura del INR.

La situación se ramifica aún más a la interna de FCEA, en donde coordinamos con los delegados por departamentos para esta temática, con los docentes de las Unidades Curriculares, con la Unidad de Apoyo a la Enseñanza, la Biblioteca, el Departamento de Apoyo al Estudiante y la Intendencia de la facultad para los traslados.

Al mismo tiempo participamos a la interna de la Udelar de un espacio de coordinación con otros servicios universitarios y a la externa con el Plan Ceibal.

- ¿En qué se distingue de otras experiencias de la Udelar?

La experiencia de FCEA se distingue por su rapidez en la generación de institucionalidad. En 2017 se recibieron las primeras inscripciones y a fines de ese mismo año ya existía una comisión cogobernada para el tratamiento de la temática. A principios de 2018 el protocolo de actuación ante estos casos fue aprobado por el Consejo, siendo el primero en la Udelar. En todo momento el compromiso de los órdenes con la situación a través de las distintas delegaciones que conformaron la comisión fue mayúsculo, posibilitando los avances.

Hoy somos la primera facultad de la Udelar que contrata docentes de manera remunerada para asistir a los establecimientos de reclusión a dictar clases. Aún es mucho lo que queda por hacer, pero los primeros pasos hacia la democratización del conocimiento en este contexto están dados.

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Varenka Parentelli - Coordinadora de la Unidad de Apoyo a la Enseñanza (UAE)

- ¿Qué herramientas pedagógicas podrían reforzar el trabajo en cárceles?

En tanto que los estudiantes privados de libertad transitan por la carrera en condiciones específicas que determinan el contexto de encierro, es necesario considerar la realización de adecuaciones curriculares que permitan pensar una propuesta pedagógica específica teniendo en cuenta los objetivos de aprendizaje en el marco de cada Unidad Curricular y en función de lo que propone el Plan de estudios. Es decir, es necesario advertir que no se puede trazar las mismas estrategias para los estudiantes que asisten a clase en forma presencial y para los estudiantes privados de libertad. En este sentido, en términos de enseñanza y considerando que la evaluación es parte integral de este proceso, tampoco se puede evaluar de la misma manera. La adecuación curricular entonces es de suma importancia.

- ¿Qué potencialidad tienen las Tutorías Entre Pares en este contexto?

Los tutores entre pares de la Unidad de Apoyo al Estudiantes (UAE) de FCEA hoy están definidos por la Comisión Cogobernada en un perfil de interfase y específicamente en la actuación con los estudiantes de ingreso. Por lo anterior, no actúan en relación a lo académico aunque no se descarta la posibilidad de que eso ocurra si la institución lo considera necesario. En ese caso, los tutores entre pares deben participar en la propuesta pedagógica que los docentes propongan y en esta sentido realizar una coordinación entre la UAE y los docentes de referencia disciplinar para poder implementar la adecuación curricular. Es de relevancia señalar que una de las características fundamentales de esta figura tiene que ver con el grado de proximidad (en tanto par) con el estudiante privado de libertad que promueve un vínculo diferenciado desde lo relacional que puede, además, impactar en el vínculo con el conocimiento en términos de aprendizaje.

Agustín Reyes - Docente referente del Departamento de Economía

- ¿Cómo fue el proceso de diálogo con las Unidades Curriculares?

En primer lugar, es importante mencionar que la necesidad de dar una respuesta adecuada a las características especiales del acompañamiento docente a estudiantes privados de libertad fue asumida por los diversos órganos de dirección del Departamento de Economía. En particular, la respuesta institucional a esta demanda surgió de un enriquecedor proceso de diálogo en el seno del plenario de coordinadores de Unidades Académicas. Este plenario designó un representante para participar de un grupo que trabaja junto con la UERM en la implementación del programa, discutió y elaboró una pauta de asignación de tareas y de remuneración para los docentes del Departamento y encomendó a los coordinadores de las Unidades Académicas de Microeconomía y Macroeconomía la convocatoria de docentes interesados en participar. Este procedimiento permitió mayor fluidez y respaldo en el diálogo con las diversas Unidades Curriculares involucradas, en particular con sus responsables (quienes han demostrado interés, disposición y proactividad). Y, sin dudas, tal proceso ampliamente legitimado permitió que se cubrieran casi todas las necesidades docentes para este primer semestre. Ha sido una instancia de aprendizaje para todos los involucrados, pero creemos que se han sentado bases firmes para consolidar un acompañamiento que tiene que ser respetuoso, equitativo y efectivo.

- ¿Cómo fue la respuesta docente?

La respuesta de los docentes ha sido muy buena. En dos sentidos relevantes: en primer lugar, porque se han podido cumplir con casi todas las necesidades de acompañamiento. En segundo lugar, porque los docentes se han involucrado profundamente con la tarea. Esto se observa en la disposición para adecuar la práctica educativa a las características particulares del contexto y de los estudiantes, en el constante diálogo que han establecido con las encargadas de la UERM, con los responsables de las Unidades Curriculares y conmigo, en la búsqueda de soluciones creativas frente a algunas circunstancias imprevistas (o disruptivas aún cuando previsibles) y en la constante referencia a la necesidad de establecer una instancia evaluativa de todo el proceso con el objetivo de ajustar, precisar y mejorar un programa que consideran tan valioso como necesario.

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Agustina Queijo y Guillermo Sánchez - representantes por el orden estudiantil en la comisión cogobernada de inserción de estudiantes privados de libertad y participantes del acompañamiento que realizó el Centro de Estudiantes de Ciencias Económicas y de Administración (CECEA)

- ¿Cual ha sido el rol de estudiantes desde la primera inscripción de estudiantes privados de libertad a FCEA y cómo ha cambiado?

El primer compañero que estudió en contexto de encierro se inscribió en el primer semestre de 2017. Desde entonces, en el marco de la Comisión de Extensión y Relacionamiento con el Medio del CECEA, hemos realizado diversas actividades con el fin de relacionarnos y de mitigar las dificultades en el acceso a la educación.

En un principio, nuestra participación tuvo un fuerte componente de acompañamiento académico: desde intercambiar información sobre la oferta de carreras de la FCEA, las formas de cursado, las formas de evaluación, hasta la preparación de revisiones y exámenes. En el primer semestre del año 2017 concurrimos 14 veces a la Unidad Nro. 4 del INR (ex Comcar), el segundo semestre de ese año 28 veces a esta unidad y a Punta de rieles, y el primer semestre del 2018 concurrimos 44 veces entre la cárcel de mujeres, Punta de rieles y ex-comcar. Para lograr sostener este trabajo, 17 estudiantes concurrimos a las unidades penitenciarias y trabajamos colectivamente para promover la integración a la vida universitaria, siempre desde una perspectiva de derechos y fomentando la autonomía en la toma de decisiones de quienes estudian en privación de libertad.

Por otro lado, también participamos de la construcción institucional a partir del cogobierno, en particular a través de una Comisión Cogobernada que se creó específicamente para atender la inserción de EPL a la facultad. Desde esa comisión contribuimos a la creación de herramientas y de un marco de actuación general para garantizar un piso de derechos a los estudiantes en privación de libertad. El protocolo para la inserción de estudiantes privados de libertad fue fruto del trabajo de la comisión. En él se sintetizan las garantías que brinda FCEA respecto al acceso y la permanencia en la facultad de ese grupo de estudiantes.

Desde su aplicación y a partir del mayor involucramiento del cuerpo docente, se ha ido garantizando que los y las estudiantes tengan acceso a clases de calidad. Por ende nuestro rol inicial se ha ido modificando. Redefinir nuestra participación es uno de los desafíos que tenemos por delante, en la medida en que haya mayor cobertura por parte de la facultad podremos abocarnos enteramente a nuestro rol principal: el de ser compañeras pares.

- ¿Cuáles perciben que son los desafíos en un futuro?

La cantidad de estudiantes privados de su libertad estudiando en FCEA y en la Udelar aumenta semestre a semestre, afortunadamente. Uno de los desafíos que tenemos por delante es el de poder dar respuesta a esta demanda de estudiantes de forma adecuada. Para ello, parece necesario seguir trabajando en la estandarización de los procesos de inscripción, toma de exámenes, etc., así como estrechar el vínculo con las demás instituciones involucradas en el proceso.

La tendencia creciente en las inscripciones de estudiantes también impone límites a lo que razonablemente puede proveer la FCEA –y la Universidad– en términos de oferta de cursado. Hace falta una discusión profunda a nivel central para definir qué características tendrá el cursado en privación de libertad. En este punto, creemos que se puede aprender mucho de los Ciclos Iniciales Optativos que se desarrollan en el interior del país, dado que proveen un marco flexible que podría adaptarse a la heterogeneidad de realidades de cada Unidad Penitenciaria. Además, permite una potencial coordinación entre servicios, utilizando de mejor forma los recursos existentes en un contexto de escasez presupuestal.

Hasta ahora cada servicio ha ido definiendo diferentes líneas de trabajo para la inserción de quienes estudian en estos contextos. Esto tiene aspectos positivos y negativos: por un lado, las distintas experiencias de cada servicio son oportunidades de aprendizaje para los demás servicios –y la experimentación es clave cuando de generar nuevos marcos institucionales se trata–. Pero por otro lado, muchas veces, el acceso a la educación está limitado por las voluntades que existan en cada servicio –o, mejor dicho, la falta de ellas. Así, un estudiante puede anotarse a FCEA y empezar sus estudios con relativa facilidad, presencia de docentes, etc.; pero, si se anota a otros servicios no se encontrará con las mismas condiciones. Nuestra facultad ha construido un acumulado que permite brindar más garantías a quienes estudian y eso se debe al trabajo realizado desde el cogobierno en conjunto con docentes y egresados, con la UERM y Asistencia Académica. Pero hay que tener claro que esta no es la realidad para la mayoría de los servicios, siendo necesario construir políticas a nivel central, para dar una respuesta institucional coherente a los estudiantes en privación de libertad, y que sea independiente de la carrera que eligen cursar.

Necesitamos fomentar la creación de políticas educativas integrales que se adapten a las diversas realidades de cursado y pongan el foco en garantizar la educación como un derecho humano fundamental. Y estas discusiones no pueden darse sin la participación de quienes viven el encierro.

Otra limitante evidente refiere al acceso a los materiales de estudio. Actualmente los estudiantes tienen una partida de Comisión Sectorial de Extensión y Actividades en el Medio (SCEAM) que no es suficiente para disponer de la bibliografía y materiales necesarios. Es por esto que desde el CECEA brindamos la beca de materiales a todos los estudiantes privados de libertad, pero sin lugar a dudas, deben generarse mecanismos de coordinación para garantizar el pleno acceso a los mismos.

Por último, nos preocupan las tendencias recientes de las políticas públicas que refieren a la privación de libertad: el punitivismo creciente, el encierro como única alternativa y el reclamo de algunos actores de un endurecimiento de la represión. Creemos que la Udelar es un agente fundamental de la sociedad y que su posición no sólo no responde a estas tendencias, sino que trabaja activamente para mitigar las condiciones indignas del encierro, concibiendo la educación como un derecho humano que debe atravesar las paredes de la prisión.