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Crisis, recuperación y auge: 15 años de política económica en Uruguay (2000-2014)

 

Gabriela Mordecki (IECON)

En esta entrada del blog presentamos el nuevo libro "Crisis, recuperación y auge: 15 años de política económica en Uruguay (2000-2014)", coordinado por Gabriela Mordecki, y con participación de Sandra García, Ana Cecilia Leiva, Ronald Miranda y Sandra Rodríguez.* Durante el período que se analiza, la economía uruguaya atravesó una profunda crisis (1999-2002), tal vez una de las peores de su historia, y luego una expansión económica de 12 años de duración, presentando elevadas tasas de crecimiento, sin registros similares en la historia reciente.

La caída durante la crisis fue profunda, de casi 15% del PIB en los cuatro años, con impactos negativos en el contexto macroeconómico: fuerte devaluación de la moneda, aceleración de la inflación, caída de los salarios reales, importantes déficits fiscales. Asimismo, se registró una importante desmejora del bienestar social, lo cual se evidenció en el incremento extraordinario del desempleo, el aumento de la pobreza y la indigencia, y el empeoramiento de las condiciones de vida en general. Los problemas financieros y la corrida bancaria de 2002 terminaron en un feriado bancario y en el congelamiento de parte de los depósitos, con cierre de algunos bancos, crisis de la Balanza de Pagos y abandono del sistema cambiario entonces vigente (bandas de flotación). Se produjo en ese año una interrupción en la cadena de pagos que paralizó la actividad económica, lo cual llevó a la quiebra de muchas empresas, redujo en forma abrupta la recaudación del gobierno y generó un déficit fiscal de 3,7% del PIB.

La economía “tocó fondo” en 2002, y a partir de ese momento se implementaron cambios en la conducción económica como forma de adaptar la economía del país a las nuevas condiciones, perfilando un nuevo esquema para la posible salida de la crisis. La política económica continuó ordenándose en torno a las Cartas de Intención que el gobierno debía firmar para poder acceder al crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI), que fue fundamental en esos años para poder enfrentar las urgencias generadas por la crisis, sobre todo en lo que refiere a la asistencia a los bancos en problemas, viabilizando la devolución de los depósitos a la vista.

Desde 2003 la economía uruguaya retomó el crecimiento, y si bien fue moderado al principio, alcanzó tasas elevadas en los años siguientes, completando un período de 12 años de crecimiento ininterrumpido, con una tasa de crecimiento acumulativa anual de 5%. Este importante crecimiento permitió introducir políticas sociales que buscaban atender problemas sociales urgentes, así como el fortalecimiento de áreas clave como la educación, la salud y la seguridad. Asimismo, se instrumentaron reformas estructurales en el ámbito fiscal y en la salud cuyo impacto se extiende más allá del período de análisis.

El mercado de trabajo, que en su peor momento llegó a registrar una tasa de desempleo de 20,4% en setiembre de 2002, se recuperó notablemente en los años siguientes de expansión económica. El crecimiento de la tasa de empleo en esos años evidencia un incremento significativo del número de ocupados por encima del aumento del número de activos, lo cual provocó una constante caída del desempleo, cuya tasa se ubicó en su mínimo histórico de 5,7% en diciembre de 2012. A partir de 2005 al aumento del empleo se sumó la recuperación del salario real, que acumuló un crecimiento superior a 50% entre 2005 y 2014, por lo que el salario recuperó el poder de compra perdido en la crisis y a diciembre de 2014 se encontraba 17,5% por encima del máximo nivel alcanzado previo a la crisis. Estas mejoras del mercado de trabajo se dieron en el marco de la reinstalación de los Consejos de Salarios a partir de 2005, cuando también se establecieron una serie de políticas sociales, primero de emergencia y luego de más largo plazo, para atender los problemas de pobreza más estructurales.

El crecimiento económico, conjuntamente con las políticas vinculadas al mercado de trabajo, las reformas estructurales y las políticas sociales, resultaron en una importante mejora en la calidad de vida de los uruguayos. Mejoró la calidad de las ocupaciones, descendió la pobreza y la indigencia, disminuyó la desigualdad, y Uruguay mostró un mejor desempeño en la mayoría de los indicadores internacionales de competitividad, transparencia, calidad de vida, etc.

Sin embargo, en algunos frentes la política económica no logró sus objetivos, o solo los logró parcialmente, quedando al descubierto algunas debilidades estructurales de la economía uruguaya. Por un lado, el incremento de los precios al consumo se ubicó la mayor parte del período fuera del rango meta de inflación establecido por el Banco Central del Uruguay (BCU). En el frente fiscal, el déficit se mantuvo bajo control hasta fines de 2011, aunque con un leve incremento en los últimos meses de 2008 y los primeros de 2009 como consecuencia de la crisis internacional. Pero a partir de 2012 se observa un fuerte deterioro del resultado primario, fundamentalmente debido al magro desempeño de las empresas públicas y los crecientes egresos derivados de los diversos planes sociales, ante un escenario de crecimiento económico menos dinámico. Por su parte, la cuenta corriente de la Balanza de Pagos, que se había equilibrado en 2003 y 2004, tras haber sido superavitaria en 2002 por la caída de las importaciones, se volvió deficitaria a partir de 2005.

En suma, en los quince años analizados Uruguay logró atravesar una de las mayores crisis económicas de su historia y luego aprovechar un escenario internacional favorable para realizar reformas estructurales de significación y mejorar sus indicadores sociales. En el proceso parece haber logrado una mayor independencia de la región, obteniendo buenos resultados incluso en años en que los países vecinos atravesaban desequilibrios macroeconómicos y estancamiento de sus economías. No obstante, los años venideros demostrarán si con un escenario internacional menos favorable y ante la persistencia de un mal desempeño de los países vecinos, este “desacople” es posible.

*Este libro es resultado del trabajo del Grupo de Análisis Macroeconómico del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, y fue elaborado en base a los “Informes de Coyuntura” de este Instituto para el período 2000-2014.