• Home
  • Blog
  • Reseñas de las Prof. Graciela Sanroman y Andrea Vigorito sobre las trayectorias de las Profesoras Eméritas Ana María Teja y Alicia Melgar

Reseñas de las Prof. Graciela Sanroman y Andrea Vigorito sobre las trayectorias de las Profesoras Eméritas Ana María Teja y Alicia Melgar

 

El pasado miércoles 26 de setiembre las ex docentes de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (FCEA) Ana María Teja Castañeira y Alicia Teresita Melgar Zeballos fueron reconocidas con el título de profesoras eméritas.

La iniciativa de otorgar este reconocimiento partió de un conjunto de economistas de diversos ámbitos institucionales que firmaron una carta dirigida al Consejo de FCEA. El Consejo de Dirección del Departamento de Economía decidió por unanimidad apoyar esta iniciativa. Finalmente, el Consejo de Facultad hizo efectiva esta designación, dando así reconocimiento al trabajo de ambas profesoras, que colaboraron decisivamente en el desarrollo de la FCEA teniendo trayectorias muy destacadas como docentes e investigadoras.  Se trata de la primera vez que nuestra facultad otorga el título de Profesor Emérito a mujeres.

 

Compartimos aquí la reseña leída por la Prof. Graciela Sanroman el día de la ceremonia:

"En primer lugar quisiera agradecer a Rodrigo Arim, por haberme honrado con la tarea de decir unas palabras en esta ocasión.

Hoy, la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la UDELAR está entregando dos merecidos reconocimientos a dos grandes mujeres, cuyas trayectorias académicas son a la vez ejemplares e inspiradoras.

Motivamos el inicio de esta ceremonia con unas imágenes de este hermoso documental titulado las “Sin Sombrero”, por varios motivos. El principal es que el día que vimos éste con Andrea, en unos de los Festivales de la Cinemateca Uruguaya, a su finalización nos preguntamos “Quiénes serían las sin sombrero de la economía en Uruguay”, y allí en la misma sala donde estábamos vemos a Ana María, y no tuvimos dudas de que Ana María era indiscutiblemente una “sin sombrero” de la Economía en Uruguay. Enseguida también nos surgió el nombre de Alicia Melgar. Y fue así que nos embarcamos en la tarea de promover el otorgamiento del título de Profesora Emérita a ambas. El camino fue muy sencillo, paso a paso recogimos el apoyo y el entusiasmo de muchos integrantes del demos de esta casa de estudios, para los que Ana María, o Alicia, o ambas, habían desempeñado un rol destacado, en su formación de grado, como docentes, como investigadores, o en general, como científicos y profesionales de la Economía.

En estos escasos minutos que tengo para hablar, intentaré contarles algunos de los tantos méritos que sustentan la decisión que, por unanimidad, tomó el Consejo de la Facultad de distinguir a Ana María con el título de Profesora Emérita. 

Avidez por aprender, vocación por enseñar: esas son las características más evidentes y destacables de la personalidad de Ana María. Ingresó a la Facultad en el año 1954, luego de cursar el bachillerato en el  Instituto Batlle y Ordóñez, más conocido como Sección Femenina de Enseñanza Secundaria, o sencillamente “La femenina”. En su clase eran unas 20-25 jóvenes mujeres, pero ella fue la única que ingresó a la Universidad. Su inclinación por la matemática y su deseo de contribuir en la construcción de una mejor sociedad la llevaron a elegir Economía. En el año que ingresa, 1954, comenzó a regir un nuevo plan de estudios, el primer  plan de estudios que reconocía a la Economía con un título específico, el título de Contador Público - Economista.  Título que Ana María obtiene en 1959, cuando se gradúa con la tesis “La industria textil en el Uruguay”. 

Su madre y su abuela fueron maestras, pero ella fue la primera persona en obtener un título universitario en su familia. Ana María y Celia Barbato fueron las dos primeras economistas mujeres del Uruguay.

Es a través de la Revista de Ciencias Económicas de aquellos años que se informa sobre los debates de la Cowles Comission, asociada a la Universidad de Chicago, y estas lecturas la transforman en una militante, una militante para la promoción de la utilización de los modelos estocásticos como pilar fundamental en el desarrollo de la Ciencia Económica. Esa militancia (que seguro fue muy dura en los 60’s; en particular para una persona de izquierdas como fue y sigue siendo Ana María) pautó y orientó su vida en general y su vida universitaria en particular.  Esos 60´s y 70´s fueron años muy duros para la Universidad, para el país y consecuentemente para Ana María, como diría Leo Masliah “era tiempo para cosas más urgentes”.

Aun ese tiempo de cosas urgentes, Ana María siempre colocó su formación y su actividad científica en un lugar muy destacado de su vida. Fue pionera en realizar estudios de posgrado en el exterior: en los años 60-61 estudió Econometría en el Institut de Statistique de l´Université de Paris, Francia. 

Enrique Iglesias, Mario Bucheli, Luis Faroppa e Israel Wonsewer fueron sus mentores, los que la orientaron e inspiraron en el inicio y a lo largo de su carrera. Comenzó sus actividades de investigación en 1963, como parte de los equipos técnicos de la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE), para luego integrarse a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto desde su fundación.

Esos fueron los inicios, luego Ana María continuó dedicada a la formación en métodos cuantitativos de los economistas uruguayos, a lo largo de cinco décadas. Comenzó a dictar clases en el año 1963, en la asignatura Metodología Económica General. Junto con el Ariel Davrieux, fue una de las precursoras de la introducción de la enseñanza de la Econometría en Uruguay y, en particular, en nuestra Facultad. Eso fue en 1966, cuando por primera vez se incluye la asignatura “Econometría”, en el nuevo plan de estudios que comenzó a regir en ese año. Se mantuvo activa en la docencia hasta el año 2010, con la excepción de algunos años en los que se vio obligada a abandonar una Universidad intervenida, en un país gobernado por una dictadura.

En 1985, luego de que recuperáramos la Democracia en el país y la autonomía de la UDELAR, un veinteañero la alienta a concursar para un cargo de Profesor Titular en Econometría, concurso que gana, y de esa forma regresa a la actividad en esta casa de estudios. Ese veinteañero de los ochenta es Adrián Fernandez.  

Para finalizar con los antecedentes en relación a la docencia quisiera decir que ejerció la misma como un proceso de ida y vuelta, tanto con los estudiantes como con los docentes jóvenes de la cátedra; atenta y receptiva a las inquietudes y sugerencias, se mantuvo actualizada en un área de frenético desarrollo, al menos hasta su retiro. Transmitió a los jóvenes la importancia de continuar y profundizar su formación a través de la realización de estudios de posgrado. La cátedra de Econometría devino en una plataforma que impulsó a jóvenes ayudantes y asistentes a cursar estudios de maestría y doctorado en el exterior. Varios de estos jóvenes, fuertemente incentivados por Ana María, son actualmente académicos reconocidos en el medio local e internacional. 

En su actividad profesional y como investigadora, Ana María también cumplió un rol destacado. Su investigación sobre la emigración uruguaya de las décadas de 1960 y 1970 (en conjunto con Israel Wonsewer) constituye una referencia central para los trabajos en la temática. También realizó estudios sobre la inserción laboral de las mujeres, en colaboración con Alicia Melgar. En 1979 se une a CINVE, uno de los institutos que en conjunto con CIEDUR, CIESU, CLAEH, y GRECMU lograron mantener viva la investigación rigurosa en Ciencias Sociales durante la dictadura. 

En 1980 ingresa en el Banco Central del Uruguay (BCU), desempeñándose como asesora en materia de estadísticas hasta el año 1994 y como Gerente del Área Estadísticas Económicas, desde ese año hasta su retiro en el año 2000. Desde su trabajo en el BCU, entre otras actividades, participó en el proyecto de generación de la Matriz de Insumo-Producto 1983 (MIP83), la cual fue la segunda de su género en la historia de las estadísticas macroeconómicas en el país y representó un avance importante respecto de la utilizada hasta el momento (MIP de 1961). Del mismo modo, la segunda generación de Cuentas Nacionales que siguió a la MIP83, que también contó con la asesoría de Ana María, representó un importante avance, ya que mejoró los niveles de las variables macroeconómicas más importantes, como el Producto Interno Bruto, la Formación Bruta de Capital o el Gasto de Consumo Final Privado e incluyó un mayor detalle de industrias para las series anuales. Un segundo avance importante fue el inicio de las mediciones del Producto Interno Bruto con frecuencia trimestral.

 

Convencida de la importancia de la estadística básica como insumo imprescindible de las estadísticas macroeconómicas, contribuyó a la creación y al afianzamiento del Sistema Estadístico Nacional (SEN). A la vez, participó activamente en numerosas instancias internacionales vinculadas a su función, en particular en los Seminarios de Cuentas Nacionales organizados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, donde presentó los avances de las Cuentas Nacionales en Uruguay y desde donde contribuyó a las discusiones sobre la implementación del Sistema de Cuentas Nacionales 1993 en la región. 

Además de docente e investigadora, Ana María dedicó muchas horas, esfuerzo y entusiasmo al gobierno y la gestión universitaria, representando al orden docente en varios perïodos: en el Claustro de la Facultad en 1970 y 1985, y en el Consejo entre 1989-1993 y 2001-2003, ejerciendo varias veces como Decana por períodos breves.

Espero con esta apretada síntesis haber reflejado con justicia la trayectoria académica de Ana María que, como decía al inicio, es sin dudas ejemplar e inspiradora. Ademas, Ana María es madre dedicada de cinco hijos, y abuela orgullosa. Es una persona entrañable, siempre mantuvo una relación muy cordial y cercana con los estudiantes (incluso en las muestras de sobres), además de econometrista es cinéfila de profesión, y una voraz lectora: lee ficción, poesía, historia, filosofía...

Siento como uno de los grandes privilegios de mi carrera el haber recibido de tu parte “la posta” en la tarea de ser una de las coordinadoras de la enseñanza de la econometría en UDELAR, fue un gran placer trabajar contigo en los años en que coincidimos, tus enseñanzas sin duda hicieron mella en mi.

Admiro en ti, Ana María, esa avidez por aprender, esa vocación por enseñar que, como pude constatar en la larga charla que tuvimos hace unos días, todavía impregna tu vida al día de hoy. Me hubiera gustado poder trasmitirles más de esa charla de tres horas que se me hizo muy corta, les cuento que entre otras cosas hablamos de las circunstancias y de los hechos, y Ana María me regaló con una inspiradora cita de Onetti que quiero compartir con todos aquí: dice Onetti: Se dice que hay varias maneras de mentir; pero la más repugnante de todas es decir la verdad, toda la verdad, ocultando el alma de los hechos. Porque los hechos son siempre vacíos, son recipientes que tomarán la forma del sentimiento que los llene”― Juan Carlos Onetti, El pozo ".